Sanatorio de Abades | Historia de una leprosería

Sanatorio de Abades | Historia de una leprosería

04/09/2017 0 Por lucollado

Hoy nos acercamos al Sanatorio de Abades, un conjunto de edificaciones diseminadas entre el pueblo de Abades y la Punta de Abona, en el municipio de Arico. Desde hace tiempo queríamos visitar esta especie de poblado abandonado que veíamos desde la carretera. Un auténtico Valle de los leprosos‘, ya que se proyectó para servir de leprosería. ‘Planeta Tenerife lo ha visitado para contarte una de las historias más sorprendentes que han tenido lugar en la isla de Tenerife.

Historia del Sanatorio de Abades

La lepra en la Islas Canarias

Las Islas Canarias siempre fueron caldo de cultivo para la lepra y otras enfermedades infecciosas con un denominador común: la pobreza. Aunque la lepra nunca se convirtió en una pandemia en el Archipiélago, la enfermedad causaba mucha alarma social.

Diversos condicionantes como la miseria endémica de la población, la suciedad de calles y viviendas, la falta de acceso al agua potable, la mínima higiene personal, la precariedad alimentaria, la falta de conocimientos médicos y de personal cualificado, etc., contribuyeron a la multiplicación de brotes epidémicos en las Islas.

Representación de la enfermedad de la lepra en la Antiguedad

Representación de la enfermedad de la lepra en la Antiguedad

Los infectados de lepra eran condenados a vivir en el ostracismo por sus comunidades y familias. Sufrieron un doble estigma: el social, en una sociedad ya de por sí muy desigual, y el religioso, no en vano la lepra ha sido reconocida desde los tiempos bíblicos como un castigo divino.

En la isla de Tenerife  el Cabildo obligó a tomar medidas de aislamiento y mandó construir una casa de acogida para los enfermos. El proyecto se dilató en el tiempo y éstos fueron finalmente enviados al Hospital de San Lázaro de Gran Canaria, conocido como el ‘Valle de la muerte’.

Sin embargo, lejos de minimizar los brotes, la falta de control de las autoridades propició más contagios. Tenerife acabó teniendo el honor de ser la provincia española con más casos diagnosticados de lepra. Unos 500 en la década de los 70.

Sanatorio de Abades | Tenerife | Edificios en ruinas

La construcción de la leprosería

En 1943 el Cabildo de Tenerife, gracias al apoyo económico del Régimen, inició la construcción del Sanatorio de Abades. En aquellos años la enfermedad ya era curable gracias a la ‘dapsona’ y las deformidades no eran tan atroces como antaño.

Resulta increíble que se invirtiera tantísimo dinero en aquella época en la construcción de una leprosería. Sobre todo porque la tendencia en el mundo era al cierre de ellas. Incluso la OMS indicaba que se trataba de una enfermedad muy poco contagiosa.

Para la construcción de la leprosería de Abades se contó con el afamado arquitecto José Enrique Regalado Marrero, autor también del Mercado de África, la Casa Cuna o el Cine Víctor en Santa Cruz. Se proyectó la edificación de un hospital, un crematorio, escuelas, edificios administrativos y una iglesia de hormigón con una gran cruz. El estilo seguido fue el neo-canario y sobre todo, el estilo franquista de posguerra que expresaba la ideología nacional-católica del régimen. Una combinación aterradora.

Sanatorio de Abades | Tenerife | Interior iglesia

Interior de la iglesia

Como era de prever, el Sanatorio de Abades nunca llegó a recibir a ningún leproso. El éxito de los nuevos tratamientos médicos y el avance en la mentalidad ciudadana, que desaprobaba la reclusión de los enfermos, lo hizo innecesario.

Acantonamiento militar de la Falange 

Sin ninguna utilidad alternativa, el Sanatorio de Abades fue deteriorándose lentamente. En el años 70 se usaría de acantonamiento militar para prácticas de tiro de la Falange. Los militares se instalaron en los edificios mejor conservados. Posteriormente la zona fue desmilitarizada pero aún pueden encontrarse restos de alambradas, casquillos y pintadas que hacen referencia a escudos militares.

Sanatorio de Abades | Tenerife | Edificios de uso militar

Edificios de uso militar

Paso a manos privadas

En el año 2002 los terrenos se vendieron a un promotor italiano con ganas de hacer negocio con la construcción de un faraónico complejo turístico. Tiempo al tiempo que se convierta en otro despropósito turístico.

El Sanatorio de Abades en la actualidad

Por desgracia en la actualidad se encuentra en un estado de abandono total. Lo que vimos fue gran cantidad de basura, escombros y graffitis con mayor o menor arte. Suele ser un punto de encuentro para los aficionados al paintball, la fotografía y las raves nocturnas. También cuentan las leyendas populares que se realizan rituales y que hay presencias paranormales, pero eso lo dejamos para investigadores más cualificados. Es cierto que resulta un lugar de lo más siniestro pero si te gustan los sitios misteriosos no debes dejar de visitarlo.

Últimas noticias

Recientemente hemos sabido que el Cabildo ha considerado que este conjunto arquitectónico tiene valores artísticos y históricos. El futuro plan especial de ordenación de las edificaciones de la leprosería vendrá precedido de un estudio que identifique el estado actual de conservación identificando las edificaciones que deben ser objeto de rehabilitación y los usos permitidos en las edificaciones. Lo importante es que queda prohibida expresamente su demolición. Veremos en qué queda.

¿Cómo llegar?

  1. Desde Abades: El pueblo de Abades (Arico) se encuentra en la salida 42 de la Autopista del Sur, a 45 km. de Santa Cruz de Tenerife. Una vez en Abades las construcciones se distinguen a la perfección por lo que no tiene pérdida.
  2. Desde el Porís de Abona: El Porís de Abona (Arico) se encuentra en la salida 39 de la Autopista del Sur, a 42 km. de Santa Cruz de Tenerife. En este caso hay que acercarse hasta el faro de la Punta de Abona desde el pueblo del Porís e iniciar una caminata no demasiado larga por un sendero de tierra. Tampoco tiene pérdida alguna.

Recomendaciones para visitarlo

  • Te advertimos que la entrada a los edificios del Sanatorio de Abades está prohibida por peligro de derrumbe. Además, se trata de una propiedad privada aunque en realidad no hay ninguna barrera física que impida el paso. Así que la decisión de visitarlo por dentro correrá por tu cuenta y riesgo. Si decides no entrar siempre puedes contemplar los edificios desde fuera.
  • No andes en chanclas (o cholas, como dicen por acá), el suelo está lleno de objetos cortantes.
  • Hay algunos habitantes viviendo en su interior pero no hay que temer, solo tener sentido común y no molestar. No se trata de fantasmas sino de personas que han perdido su derecho a una vivienda digna.
  • Recoge tu basura, por favor.
Lo mejor del Sanatorio de Abades ♥

Que la combinación de enfermedades malditas, franquismo y supuestos sucesos sobrenaturales convierten al Sanatorio de Abades en un lugar con mucha sugestión. A los amantes de Cuarto Milenio les encantará. A los amantes de la historia negra de nuestro país, también.

Lo peor del Sanatorio de Abades 

Que se ha convertido en un vertedero.

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